lunes, 18 de noviembre de 2013



Un verdadero líder es el que asume el timón del compromiso y de la responsabilidad con una actitud positiva, optimista y proyectista, se esfuerza al máximo para poder cumplir la misión la cual le fue encomendada, se rodea de personas inteligentes, capaces y competentes para robustecer su genialidad ante los retos y dificultades que se pudiesen presentar para el logro de los objetivos. Caso contrario cuando el líder es incompetente y se rodea de personas ineficaces lo que consigue es generar un sinnúmero de nubes grises que terminan desviando por completo su misión, llevándolo a fracasar y agudizar los problemas. 

Es fundamental comprender que la competencia de un líder se puede medir a través de indicadores de gestión, los cuales entran a determinar si se están cumpliendo los objetivos propuestos. Estos indicadores son determinantes especialmente para aquellos que dirigen una empresa, institución, país o región. Un caso en particular podría ser la deuda externa de Colombia, el indicador actual muestra que desde hace muchos años dicha deuda ha aumentado rápidamente y que a pesar de esto los problemas de orden social en vez de disminuirse se agudizan.  Entonces, este indicador entraría a demostrar que la gestión de los gobernantes ha sido y sigue siendo deficiente, que no hubo, ni hay un verdadero liderazgo y compromiso social. Como resultado de esto, el país continúa más endeudado poniendo en peligro el patrimonio de todos los colombianos. 

Por tal razón, para la gran mayoría de las personas el indicador que mide el progreso de sus pueblos se ve reflejado en la creación de fuentes de empleo, mejora en los servicios de salud y educación, pavimentación de sus vías de acceso, agua potable permanente, arborización y embellecimiento de sus avenidas, construcción de puentes peatonales, protección del medio ambiente, construcciones de vivienda de interés social, una ciudad aseada, pago de las deudas y otros que son vital interés para el progreso de los pueblos. 

También, es claro que si un líder no cambia de actitud hacia horizontes nuevos y con fines de inclusión y desarrollo sostenible, los resultados seguirán siendo el fracaso. Finalmente, el llamado es para aquellos líderes que aún no han podido mostrar su competencia lo hagan, y pongan a su favor los indicadores de gestión, y contribuyan en realidad en la construcción de mejores oportunidades de vida para el colectivo social.

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